miércoles, 29 de marzo de 2017

Me acuerdo, de Joe Brainard

Joe Brainard
ME ACUERDO
[I Remember, 1970]
Trad. de Julia Osuna Aguilar
Sexto Piso, 2009
150 páginas
[delicious]

«Me acuerdo de cuando me llamaron al servicio militar y tuve que ir al centro a hacerme el reconocimiento psíquico. Era muy temprano. Me comí un huevo para desayunar y noté cómo se asentaba en mi estómago. Después de pasar lista me mandaron ponerme en una fila distinta a la que estaba la mayoría de los chicos. (Llevaba el pelo muy largo, cosa que por entonces era más rara que ahora.) La fila en la que estaba resultó ser la fila para ver al médico de la cabeza. (De todas formas, iba a pedir verlo.) El médico me preguntó si era gay y le respondí que sí. Después me preguntó que qué experiencias homosexuales había tenido y le dije que ninguna. (Era verdad.) Y me creyó. No tuve ni que quitarme la ropa.» [más]

viernes, 24 de marzo de 2017

Larvatus Prodeo, que decía Descartes.

DG-F y EV-M. Collège de France. París, 24/03/2017
«Voy lento, sigiloso, con la mirada iracunda y simulando una cojera, con un bastón plateado y una máscara mexicana, perfectamente oculto [...] Larvatus prodeo, pienso mientras trato de ir deslizándome en el sueño de la tierra.»

martes, 21 de marzo de 2017

El domingo de las Madres, de Graham Swift 21/06/2017

Graham Swift
EL DOMINGO DE LAS MADRES
[Mothering Sunday, 2016]
Trad. Jesús Zulaika
Anagrama, 2017 - 168 páginas - inicio
[cursi y vacuo con buenísima crítica]

«Era marzo de 1924. No era junio, pero sí un día que parecía junio. Y debía de ser poco después de mediodía. Se abrió de golpe una ventana, y él, sin ropa, cruzó la habitación llena de sol tan despreocupadamente como cualquier animal desnudo. Era su habitación, ¿no? Podía hacer en ella lo que le viniera en gana. Podía hacerlo, estaba claro. Y ella no había estado en ella nunca, y nunca volvería a estar.»

viernes, 17 de marzo de 2017

El regreso, de Hisham Matar

Hisham Matar
EL REGRESO
[The Return, 2016]
Trad. Javier Guerrero
Salamandra, 2017
269 páginas
- La odisea íntima de Hisham Matar, Mercedes Monmany
- Prosa precisa, concisa, cincelada, Michiko Kakutani
[bestial]
«Aunque estaba solo, simulé el interés de un observador imparcial. Traté de mirar los rostros de los hombres, pero no enfocaba la mirada. Quizá, pensé, encontraría allí a mi padre. Quizá alguien sabe más de lo que yo sé y colocó su foto aquí. Quizá lo encuentre y pueda preguntar y conseguir un papel, un documento que declare que Jaballa Matar era uno de los 1.270 prisioneros que perecieron el 29 de junio de 1996, cuando yo tenía veinticinco años, la mañana en la que, por alguna razón que no recordaba, había sido incapaz de levantarme de la cama, cargado de autocompasión y lamentando haberle confesado a un amigo, la tarde anterior, mis problemas económicos. Y luego había caminado los casi quince minutos que separaban mi piso de la National Gallery, porque había decidido, también por alguna razón desconocida, dejar la Venus del espejo, la diosa del amor, de Velázquez, una pintura que había despertado en mí tanto deseo sexual, y caminar hacia la pintura incompleta de Manet, La ejecución de Maximiliano, más o menos a la misma hora en que los verdugos y guardias de la prisión [Abu Salim] de Trípoli cavaban una fosa común y hacían rodar hacia su interior los cadáveres a los que pertenecían esos rostros jóvenes de las paredes, uno encima del otro, hasta que la fosa estuvo llena.» (págs. 235-236)

miércoles, 15 de marzo de 2017

El delirio blanco, de Jacek Hugo-Bader

Jacek Hugo-Bader
EL DELIRIO BLANCO
[Biała gorączka, 2009]
Trad. Ernesto Rubio y Marta Slyk
Editorial Dioptrias, 2016 - 316 páginas
[A mí no me ha gustado, pero a Ricardo Signes, sí]

«De una conversación con la doctora Lubov Passar, narcóloga y psiquiatra udegue de Siberia Oriental.
—Los médicos me dijeron que consideran los rituales una especie de psicoterapia, que sirve sobre todo a la familia. Pero íbamos a hablar del vodka y las borracheras de los aborígenes. Que tienen cierta predisposición ya lo sabemos, pero eso no significa que tengan que beber hasta reventar.
—Pero lo hacen porque viven en un estado de estrés constante. Esto no sucede solo en Rusia, también les pasa a los esquimales y a los indios en Canadá y en Estados Unidos. Las naciones que se pusieron a vivir entre los aborígenes los superan tanto en número como en todo lo demás. Estamos en nuestra tierra, pero es como si no fuese nuestra. Es una situación horrible. Nos gustaría liberarnos, protestar, rebelarnos, alzar nuestros puños, pero no sabemos por qué causa luchar exactamente.» (p. 278)

jueves, 9 de marzo de 2017

Diario de Oaxaca, de Oliver Sacks

Oliver Sacks (1933 - 2015)
DIARIO DE OAXACA
[Oaxaca Journal, 2002]
Trad. Jordi Fibla
Argumentos, Anagrama, 2017
[interesante]
«En Teotitlán del Valle, visitamos la casa de don Isaac Vázquez, maestro tejedor cuyas alfombras y mantas, en las que usa tintes naturales, han llegado a ser famosas fuera de México. Varios familiares trabajan con él, y hay que señalar que aquí es corriente que los artesanos tengan familias numerosas; se puede decir que existe una clase artesanal cuya actividad se transmite por herencia. Desde temprana edad, los niños se adiestran para tejer y teñir. Viven inmersos en el ambiente del oficio y lo absorben constantemente. Sus habilidades y su identidad cobran forma desde el principio, y a ello contribuye no soto la situation de la familia sino todo el pueblo, la tradición local en la que crecen.
    Al ver a don Isaac manos a la obra, a su anciana madre, que carda la lana, a su esposa, hermanos, primos y sobrinos, a la media docena de niños en el patio trasero; al verlos trabajar totalmente absortos, empleados en distintos aspectos del negocio, experimento una sensación de nostalgia y, al mismo tiempo, una leve inquietud. Todos ellos saben quiénes son, tienen sus identidades, sus lugares, sus destinos en el mundo. Son la familia Vázquez, los tejedores más antiguos y distinguidos de Teotitlán del Valle, la encarnación viviente de una vieja y noble tradición. Sus vidas están predestinadas, casi programadas, desde que nacen, unas vidas útiles y creativas, que forman parte de la cultura de su región. Son plenamente aceptados en su sociedad. Prácticamente todo el mundo en Teotitlán del Valle tiene un conocimiento profundo y detallado de los oficios de tejer y teñir, así como de cuanto los acompaña: cardar y peinar la lana, hilar, criar los insectos en sus cactus preferidos, recolectar las plantas de índigo apropiadas. Las familias de este valle, cada uno de sus miembros, poseen un conocimiento completo. No es necesario recurrir a «expertos», no se necesita un conocimiento procedente del exterior que no exista ya en el pueblo. No hay un solo aspecto de la pericia necesaria para realizar esas tareas que no se encuentre aquí.
    ¡Qué diferencia con nuestra cultura, más avanzada, en la que nadie sabe hacer nada por sí mismo! ¿Cómo se fabrica una pluma o un lápiz? ¿Podríamos hacerlos por nuestra cuenta si tuviéramos necesidad de ello?» (p. 130-131)

martes, 7 de marzo de 2017

El libro más peligroso. James Joyce y la batalla por el Ulises


Kevin Birmingham
EL LIBRO MÁS PELIGROSO
JAMES JOYCE Y LA BATALLA POR ULISES
[The Most Dangerous Book : The Battle for James Joyce's Ulysses, The Penguin Press, 2014]
Trad. y editor: Óscar Palmer
Es Pop Ediciones - 496 páginas - inicio
Tu libertad de expresión se la debes al Ulises de James Joyce, Eduardo Bravo
[estupendo aunque sobran datos accesorios]

«El libro más peligroso narra la extraordinaria historia de Ulises, desde los primeros apuntes de Joyce en 1904 hasta su decisivo juicio federal por obscenidad en 1933. El descomunal trabajo de investigación llevado a cabo por Kevin Birmingham saca a la luz nueva información sobre la vida de Joyce y sobre las circunstancias que rodearon la creación y recepción de su libro más famoso. Escrito tanto para joyceanos de pro como para novicios que deseen desentrañar los secretos de una de las obras capitales del siglo XX, narra la apasionante crónica sobre cómo la novela de Joyce fue concebida, escrita, publicada, quemada, aclamada, perseguida, juzgada y vilipendiada antes de acabar adoptando su puesto como una de las grandes obras maestras de la literatura mundial.»

jueves, 2 de marzo de 2017

Mi madre, de Tahar Ben Jelloun

Tahar Ben Jelloun
MI MADRE
[Sur ma mère, 2008]
Trad. Malika Embarek López
El Aleph, 2009 - 318 páginas - inicio
[real como la muerte misma]
«Desde que cayó enferma, mi madre se ha convertido en una cosita diminuta de memoria quebradiza. Convoca a los miembros de su familia, muertos hace tiempo. Habla con ellos, se sorprende de que su madre no vaya a verla, dice maravillas de su hermano menor que, según ella, siempre le lleva regalos. Uno tras otro, se suceden junto a su lecho y le hacen compañía. Yo no quiero llevarle la contraria. Ni molestarlos. La señora que la cuida, Keltum, se lamenta: "Cree que estamos en Fez, en el año en que naciste". Mi madre regresa a los tiempos de mi infancia. Su memoria ha tropezado, se ha caído y se desparrama por el suelo mojado. El tiempo y la realidad ya no se llevan bien. Ella se deja arrastrar por unas emociones que brotan del pasado. Cada cuarto de hora, me pregunta: "¿Cuántos hijos tienes?". Siempre le contesto en el mismo tono. Keltum se pone nerviosa, interviene y dice que no soporta más esas repeticiones. [...] Leo miedo en los ojos de mi madre. Miedo de que Keltum la abandone cuando no estemos en casa, se olvide de sus medicinas, la deje sin comer, o, peor aún, le dé alimentos en mal estado. Miedo de que la golpee como a una niña que comete travesuras. En los momentos de lucidez, mi madre me dice: "¿Sabes? No estoy loca. Keltum se cree que me he vuelto como una niña pequeña, me regaña, me amenaza, pero yo sé que son las medicinas, me juegan malas pasadas. Ella no es mala, sólo está nerviosa y cansada. Me asea todas las mañanas. ¿Sabes, hijo? Ella es la que recoge todo lo que sale de mí, es una tarea que no podría pediros que hicierais, ni tú ni tu hermano, así que Keltum también está para eso, y lo demás más vale olvidarlo...". ¿Cómo olvidar que mi madre está en manos de una mujer que con el tiempo se ha vuelto dura, cínica y rapaz? ¿Cómo dejar que mi madre emprenda su viaje a la infancia ante la mirada malvada de esa bruta?»